Un pueblo eminentemente pasionario y procesionista, cuyas primeras manifestaciones nazarenas se remontan a finales del siglo XV. Desde sus albores, la Semana Santa ciezana ha ido evolucionando para ofrecer hoy al visitante una riqueza de valores y matices que la hace única respecto al resto del sureste español, llevándola a ser declarada de Interés Turístico Internacional en 2023.
Cieza sabe demostrar en su Semana Santa que lo contemporáneo y lo tradicional no tienen por qué darse la espalda, que la fidelidad a los ritos y celebraciones religiosas también pueden participar de lo festivo.
Cieza, además, sabe mezclar aspectos del mundo sacro y del mundo profano, mundos cuya esencia pueden anhelar lo mismo. En estas fechas, en una plaza, en una calle, podemos asistir a un Auto Sacramental, pero también a una intensa lluvia de caramelos, al estallido de júbilo de los tambores y a la concentración reflexiva de las noches en las que se admira el dolor de un Cristo agónico atravesado por lanzas, casi gravitando sobre una ciudad a oscuras. Impresiona asistir a tanto recogimiento. Pero al mismo tiempo se celebran conciertos otros días, traslados de imágenes, desfiles infantiles con los retoños de las distintas cofradías, fuegos de artificio, o se bendicen las Palmas o se escuchan pregones de contenido nazareno.
LAS PROCESIONES MÁS DESTACADAS
La más conocida es la Procesión del Resucitado y La Cortesía del Domingo de Resurrección, donde llegan a reunirse cerca de 30.000 personas en una explosión de alegría en la que miles de caramelos cruzan el cielo en una particular "Batalla".
La más pintoresca</